Jacob se quedó solo y entonces un hombre luchó con él hasta el amanecer.
Cuando el hombre se dio cuenta de que no podía derrotar a Jacob, lo golpeó en la unión de la pierna con la cadera, y esa parte se le dislocó.
Luego el hombre le dijo: —Déjame ir, que ya está amaneciendo. Pero Jacob dijo: —No te dejaré ir a menos que me des tu bendición.
El hombre le pregunto: —¿Cómo te llamas? Y Jacob respondió: —Jacob.
Después el hombre dijo: —De ahora en adelante no te llamarás Jacob sino Israel, ya que has luchado contra Dios y contra seres humanos, y has ganado.
Entonces Jacob preguntó: —Por favor dime cómo te llamas. Pero el hombre le preguntó: —¿Por qué me preguntas cómo me llamo? Y en ese momento el hombre bendijo a Jacob.
Jacob llamó a ese sitio Peniel y dijo: «Aquí vi a Dios cara a cara y sin embargo, aún estoy vivo».
Vemos que Jacob pudo conquistar mucho por su fuerza y astucia, Jacob, permitió que Dios lo transformara en Israel. Leemos en Romanos 12:2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
Que debes transformar en tu vida hoy?
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