lunes, 23 de mayo de 2011

LA GARANTIA

Se cuenta de un comisionista que se dedicaba a la venta de plumas de fuente. Se acercó a un pequeño comerciante y le rogó que le comprara sus plumas. El comerciante le dijo:  - No puedo comprarle por ahora, pues tengo plumas. - Pero éstas, - contestó el comisionista -, son de una marca especial, son excelentes. Cómpreme siquiera una docena.  Tanto insistió el agente vendedor que el tendero le dijo: - Póngame una docena de esas plumas.  Cuando el vendedor comenzó a escribir la factura, el comerciante que era un hombre listo y observador, notó que la factura se escribía con una marca de pluma distinta a la que le ofrecía en venta.  - Cancele la factura – dijo el comerciante –, pues no deben ser muy buenas sus plumas cuando usted mismo no las usa.
esto nos señala que así también hay muchas religiones. Dicen tener muy buena marca, pero cuando llegan los problemas serios de la vida, no ayudan a resolverlos; resultan tan inútiles como las plumas del referido agente vendedor.

¿Qué,  pues,  diremos a esto?  Si Dios es por nosotros,  ¿quién contra nosotros?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,  ¿cómo no nos dará también  con él todas las cosas?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios?  Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió;  más aun,  el que también resucitó,  el que además está a la diestra de Dios,  el que también intercede por nosotros.
¿Quién nos separará del amor de Cristo?  ¿Tribulación,  o angustia,  o persecución,  o hambre,  o desnudez,  o peligro,  o espada?
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
Antes,  en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Romanos 8:31-37

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